Aunque la lucha contra el capacitismo está cada día más presente, como sociedad aún no logramos otorgar a todos la inclusión que merecen. En la actualidad, la discriminación contra las personas con discapacidad ha adoptado un giro más paternalista y aparentemente bienintencionado. De una manera benévola, pero aún desinformada, los adultos con discapacidad siguen siendo infantilizados, tratados como niños a quienes no se les puede confiar la toma de decisiones, ni siquiera las más íntimas, como su identidad de género u orientación sexual. La intención de esta obra artística es reafirmar el derecho de cada individuo a definir su propia identidad, deseo y amor.











